martes, 28 de marzo de 2017

Desde el sosiego


Han pasado ya doce días desde aquella mítica tarde en la que conseguí hacer realidad una de las metas que me había marcado para este año. Desde aquel instante en el que vi el 100% en la pantalla hasta ahora, he tenido tiempo de cavilar, entre celebraciones y revisiones de última hora, sobre lo que conlleva haber alcanzado este objetivo. Ya no solo es el hecho de poder publicar un libro en sí, sino sobre todo el tener la oportunidad de dejar testimonio en este mundo, el saber que algún día quizás alguien se anime a hacer lo que yo. No espero que los futuros lectores hagan de golpe la maleta y se piren a la India, pero me conformaría con darles ganas de cambiar algo en sus vidas, en busca de la mejora personal. Aparte de entretener, me gustaría promover un mensaje optimista, pero con los pies pegados a la tierra. Puede que no vayamos a lograr todo lo que nos propongamos y que hay tragedias que a uno le cuesta mucho superar, pero espero que mis vivencias consigan ayudar aunque sea un poquito a recobrar la esperanza a más de un lector.
 

 
Entramos en una nueva fase, la de la publicación. Todavía queda un tiempo (aún por confirmar por la editorial) hasta que los primeros mecenas puedan tener el libro entre sus manos, pero creo que la parte más dura del camino ya está superada. Ahora toca esperar con paciencia e ilusión; espero que no se demore mucho el momento en el que podáis abrir las páginas y disfrutar de este sueño, del que vosotros también formáis parte.
 

 
Ya iré informando más adelante sobre dónde se podrá conseguir el libro una vez empiece la distribución.
¡Muchas gracias!







jueves, 16 de marzo de 2017

¡Conseguido!




Hoy solo puedo decir gracias, gracias y gracias.

 
Seguiremos informando sobre el tema de la distribución y fechas de entrega. Hasta entonces, a celebrar este sueño que gracias a todos vosotros ha sido posible. Os quiero.






miércoles, 15 de marzo de 2017

Testigos de la historia


Cuando era pequeño, además de dejar volar mi imaginación recorriendo libros de geografía, también tenía cierto interés por los acontecimientos históricos. Más de uno, viejuno como yo, recordará aquella serie llamada “Érase una vez el hombre”. Tanto esta como “Willy Fogg” marcarían mi infancia y sembrarían un interés que todavía mantengo. En el libro también incluyo algunos guiños a ciertos eventos que ya forman parte de nuestra historia reciente. Uno de los que más recuerdo tuvo lugar la primera vez que estuve en Ucrania, en abril de 2007, junto a dos grandes como Nacho y Manel. Este ya de por sí épico viaje terminó en Kiev donde tenían lugar las manifestaciones pro-rusas opuestas al gobierno pro-occidental de Yushenko. Estas discrepancias venían a ser las semillas de un conflicto que iría escalando en intensidad hasta el día de hoy, con la guerra en el Donbass. Por suerte por aquel entonces los tanques aún estaban aparcados.


 
Este momento para el recuerdo y otras anécdotas de aquel fantástico viaje también tienen cabida en “Con estos ojos”:


 
Como un bala. Así va el crowdfunding, que se ha disparado en los dos últimos días. En este momento ya estamos en el 91,5%, se huele ya la meta. ¡Qué ganas ya de poder celebrarlo! ¡Muchas gracias!



martes, 14 de marzo de 2017

Diversidad ante todo


Entre todos lo beneficios derivados de viajar y ver mundo, destaco el que estar conociendo constantemente a gente variada te vuelve más tolerante y te hace analizar la realidad desde puntos de vista alternativos. Ya no se trata simplemente de respetar opiniones diferentes sino de disfrutar de las mismas, participando en debates saludables que hacen que nos cuestionemos actitudes y dogmas que tenemos arraigados desde prácticamente nuestra infancia. A veces es este mismo proceso de análisis el que hace más fuerte nuestros valores e ideales. Una de estas personas con opiniones divergentes a las mías, con el que tuve (y sigo teniendo) el placer de contrastar ideas y que más me ha enriquecido a nivel didáctico, es mi gran amigo Antonio. Un creyente de los de misa los domingos, al que conocí en la India y con el que volví a coincidir en China, a donde llegué gracias a su ayuda.  


 
Aquella amistad y el ambiente que nos rodeaba, hizo que me replanteara muchos de mis prejuicios en torno a las religiones. Sigo considerándome agnóstico, aunque algo más comprensivo con aquellos que siguen algún credo. Este párrafo ilustra ese cambio:
 



 
Pasito a pasito la meta empieza a vislumbrarse. Ya hemos llegado al 84,5%, a falta de 40 días. Muchas gracias por todo el apoyo que me estáis dando, en nada lo estamos celebrando.



domingo, 12 de marzo de 2017

Luces y sombras


Como es natural, no todo en nuestras vidas son alegrías y buenos momentos, sino que también existen ocasiones en las que parece que nada nos va a salir bien y nos vemos envueltos en periodos sombríos y grises. También en mi relato hay un lugar para esas etapas tristes pero necesarias para seguir creciendo y aprendiendo de la experiencia. Este tipo de vivencias a la larga nos hacen más fuertes y nos enseñan a vivir las cosas de otra manera, disfrutando más si cabe de lo que tenemos y aceptando lo negativo como un componente esencial de nuestras vidas, sin dramatismo ni desesperación. El repasar de nuevo estos bajones y verlos desde una nueva perspectiva, ha supuesto para mí un ejercicio de cura personal y descubrir hasta que punto le damos importancia a ciertos hechos. Tanto la tristeza como la felicidad son relativas y efímeras, nada nos hace tan miserables ni tan ufanos. Nuestra actitud y cómo la fortalecemos y maduramos son la clave para afrontar y valorar cada obstáculo en su justa medida.
 

 
 














Seguro que leyendo líneas como estas, más de uno se sentirá identificado con esta historia. Aquí un instante de uno de esos tramos “changos”, cuyos motivos podréis descubrir en el libro:



 

 Sí, me ha quedado una entrada muy “zen”, lo sé, pero es lo que tienen las tardes de domingo :). Seguimos a buen ritmo, ya se ha alcanzado el 75,5%. ¿Se llegará al objetivo esta semana que viene? De vosotros depende. ¡Muchas gracias!


sábado, 11 de marzo de 2017

Más que un sofá


En junio de 2008, durante mis últimas semanas en Lituania, en plena ruta en autostop a Polonia, una amiga me habló de una idea que hasta ese momento desconocía. Se trataba de Couchsurfing, una red social de personas que contactan por Internet para pedir y/u ofrecer alojamiento en cualquier lugar del mundo. Mi primera reacción fue de sorpresa, “¿Cómo? ¿Alguien que me abre la puerta de su casa y me deja dormir allí sin conocerme de nada?”. En aquel viaje tuve mi primera experiencia como miembro de esta página web, siendo alojado por dos chicas polacas que nos trataron de lujo. Demasiado bueno para ser verdad. A partir de ahí seguí utilizando esta opción, no solo como huésped, sino también como anfitrión durante las temporadas que pasaba en España. Así, he tenido la suerte de conocer a personas increíbles y con las que todavía mantengo el contacto, como Lucía, una trotamundos argentina que se quedó en mi casa en la primavera de 2010. Allí nació una amistad excelente que hizo que nos volvieramos a ver en Myanmar en 2013, en un viaje que merece una entrada aparte.



Aquí está la parte donde hablo de esta genial manera de viajar y conocer a gente de todas partes:


 
Estamos llegando ya al sprint final de la campaña, os recomiendo que os deis prisa si os interesa el tema del mecenazgo, porque este 74% conseguido ya sabe a objetivo cumplido. ¡Vamos!


viernes, 10 de marzo de 2017

Desde otro prisma


Además de templos milenarios, aldeas remotas, puentes colgantes y playas de ensueño, en el libro también se reservan partes a algunas estancias que pasé en mi ciudad, Córdoba, en los diez años que abarco. La más larga fue entre 2005 y 2006, cuando estuve llevando a cabo un proyecto europeo allí relacionado con el voluntariado que había hecho en Italia en 2004. Fue una temporada muy bonita e interesante porque empecé a percibir el lugar donde nací con otra actitud, más parecida a la del turista que llega de visita que al local que lleva toda su vida allí. El haber estado tanto tiempo fuera me ha ayudado a apreciar mejor las cosas buenas que tiene mi tierra, lo que por otra parte no ha frenado nunca mi afán de descubrir nuevas realidades. Durante aquella temporada, concretamente en la primavera de 2006, recibí la visita de varias personas que había conocido tanto en Italia como en Lituania. Uno de ellos fue mi amigo Alberto, que se acercó a mi ciudad con una amiga. Ambos quedaron encantados y con ganas de repetir.



Hay varias partes en las que hago referencia a esa sensación, por ejemplo aquí:


 
Todavía no se ha parado el flujo de mecenas y seguimos subiendo. Ya vamos por el 68%. Lo dicho, esto ya mismo está hecho, pero todavía necesitamos un último empujón.
¡Feliz fin de semana!